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Título Viaje al Centro de la Tierra - Versión extendida
Género Acción / Aventura / Puzzle
Año 2007
Máquina 48K/128K
Jugadores 1 jugador
Compañía Topo Siglo XXI
Autor Carlos Arias, Rafael Gómez, Alfonso Fernández Borro, ACE,
T.P.M., Antonio Moya, Manuel Ferreira Moreno, Sergio Vaquer Montes.
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1989. El Spectrum está en plena efervescencia comercial. O al menos a nosotros nos lo parecía. Con las videoconsolas japonesas devorando las entrañas de la vieja Europa a través de su incipiente hegemonía, y los ordenadores de 16 bits convertidos en la aspiración de las generaciones más jóvenes, el mercado español todavía está anclado en los ordenadores europeos de 8 bits. Las desarrolladoras producen sus juegos para media docena de plataformas, pero las capacidades de los Amiga y Atari ST empiezan a pasar una factura que deja rastro en las versiones de los sistemas más modestos de 8 bits. Títulos que se arrastran en humildes Z80, limitaciones técnicas que se reflejan en el diseño, o incluso bajo el mismo nombre, juegos completamente diferentes en su desarrollo.

Sin embargo, la aparición ahora de la versión extendida de Viaje al Centro de la Tierra, nos dibuja un panorama completamente distinto. El recorte de las versiones de 8 bits, y no precisamente por falta de potencia, deja entrever cómo afectaba a la finalización de los juegos las presiones de las fechas de salida y la precariedad de la mal llamada para algunos industria española. La expansión realizada por Topo Siglo XXI añade al juego las fases que faltaban hasta completar las cinco inicialmente concebidas. Aprovecharemos pues para echar la vista atrás y analizar de forma global esta “remasterización”.

Una portada extraordinaria, tiempo para leer las instrucciones de juego durante los cinco minutos que dura la carga más el interludio de definir teclas, una colorida introducción que desemboca en el hallazgo del mapa que indica nuestro viaje… ¿¿y un rompecabezas?? Siempre me pareció peculiar esta forma de empezar un título que prometía bastante acción. Si bien muchos juegos multicarga incluyen fases de transición con clara orientación al puzzle, éstas no suelen ser excesivamente complicadas y se incluyen entre otras con más peso específico. Aquí el mapa se convierte en un comienzo no muy atractivo a pesar de desplegar gráficos grandes que se desenvuelven perfectamente en pantalla. Tenemos la opción de cargar directamente la siguiente fase una vez que sepamos la clave de acceso al nivel dos, pero se trata de jugar todo, no de saltarnos partes, ¿no?

El acceso al interior del volcán nos propone un escenario mucho más atractivo. Un laberinto enorme que explorar para llegar a lo más profundo, repleto de enemigos y peligros en forma de precipicios, géiseres, arañas, murciélagos, lava… Debemos guiar a los tres personajes, cada uno con características propias, lo que indefectiblemente nos lleva a interactuar con ellos para llegar al final. Esta fase es la que más destaca a nivel gráfico, con sprites de un tamaño considerable y profuso uso del color. Los protagonistas se ven rodeados de un halo que evita la mezcla de atributos, un efecto que queda disimulado en parte por los fondos oscuros. Hay dos cuestiones que ensombrecen el resultado final de este nivel. Las caídas que sufrimos cuando llegamos a lo más alto de las cuerdas (obligan a ser demasiado preciso con su utilización) y la situación de algunas trampas. Entrar en una nueva pantalla sobre un géiser y perder vida sin tener tiempo de reaccionar, penaliza al jugador en exceso sin tener posibilidad de respuesta.

La tercera fase discurre en la selva prehistórica del volcán. Los supervivientes de la partida habrán de enfrentarse a enemigos prehistóricos y evitar hundirse en las arenas movedizas. De nuevo Graüben, la chica, será la encargada de reponer la energía de sus acompañantes, que lucharán armados con lanzas contra los animales que les atacan. Tenemos tres rutas para elegir, en las cuales combinaremos esfuerzos para llegar al destino. El aspecto visual en esta ocasión reposa en el uso de dos colores, con escenarios y enemigos detallados y bien animados. Sin embargo, la jugabilidad se resiente. El uso de la lanza se torna poco efectivo, quedando en clara desventaja ante las acometidas de tiranosaurios y smilodones. La dosis de acción se ve ralentizada por la inclusión del componente estratégico de llevar a tres personajes, uno de ellos como fuente de energía.

La playa de las tortugas gigantes supone nuestra llegada a los niveles inéditos. Hemos de atravesar la población de reptiles evitando que nos aplasten en sus desplazamientos. En cierta forma, podríamos hablar de un Frogger multidireccional. Un planteamiento simple y clásico, que en parte se ve afectado por una rutina de detección de choques algo generosa a favor de la máquina. La parte técnica se sustenta sobre un scroll suave en todo momento, a pesar de mover simultáneamente unos sprites de tamaño considerable.

La fase final refleja la salida del volcán. Es una erupción en la que debemos esquivar los salientes de la chimenea para llegar a la superficie sanos y salvos. Conforme ascendemos, la velocidad de desplazamiento será mucho mayor, con lo cual todo dependerá de los reflejos con los que movamos de izquierda a derecha la plataforma sobre la que nos encontramos. Con diferencia, es la parte más sencilla de terminar, siendo un colofón que nos puede dejar un poco fríos.

Viaje al centro de la Tierra se nos vendió como una superproducción del software patrio. Al margen de la veracidad del eslogan, con la perspectiva de la distancia en el tiempo, vemos que peca en aspectos de planteamiento de jugabilidad y de estructura. La mezcla heterogénea de géneros no acaba de funcionar debido a la dificultad desigual y la excesiva sencillez conceptual de determinadas fases. Alguna de ellas incluso nos puede costar más tiempo cargarlas que pasarlas.

Esto no es óbice para dejar de nombrar el buen trabajo realizado en el apartado técnico del juego. Gráficos coloridos, o, en las fases monocromas, muy trabajados, junto a desplazamientos notables de sprites en pantalla con scrolls muy suaves. La música original ejecutada a través del zumbador versionea una composición clásica siguiendo el estilo sonoro característico en Topo desde los tiempos de César Astudillo, mientras que en el menú de la versión extendida Sergio Vaquer opta por el chip de los 128K con una melodía apoyada en percusiones. El resto del juego se limita a contar con pocos efectos.

El paso del tiempo ha hecho más evidentes los defectos que en su día tenía el juego, y quizás haya desgastado sus virtudes. Sin embargo, hemos de admitir que esto ocurre con la inmensa mayoría del entretenimiento electrónico. Sólo unos pocos conservan su esencia inalterada; a pesar de verse superados tecnológicamente, siguen manteniendo su vigencia tanto desde un punto de vista jugable como histórico. En este caso, nos quedaremos con el segundo punto, y celebraremos el que se nos haya dado la oportunidad de ver cómo debería haber sido Viaje al centro de la Tierra desde un principio.

Valoraciones
Originalidad: [ 6 ]
Gráficos: [ 8 ]
Sonido: [ 7 ]
Jugabilidad: [ 6 ]
Adicción: [ 6 ]
Dificultad: [ 8 ]


Javier Vispe
Enero 2008
MagazineZX #16