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Título Flashbeer Trilogy
Género Arcade / Puzzle
Año 2003
Máquina 48K
Jugadores 1 jugador
Compañía WSS Team
Autor Edy & Pg
Enlaces Descarga de WOS.



Todavía recuerdo la ansiedad y el desasosiego que recorrían mi cuerpo cuando salía de casa con mil o dos mil pesetas, ahorradas con sufrimiento, en el bolsillo, bien dobladas y escondidas por si me las quitaban, y subía por la calle San Bernardo de Madrid, dando un paseo en dirección a Sinclair Store o a REM shop a comprar el juego de moda con el que alimentar mi hambriento Spectrum. Algo similar sentí después de más de quince años cuando el cartero me hizo entrega, hace escasos días, de un sobre remitido por Matra Corp. y que contenía el juego que voy a analizar a continuación: Flash Beer Trilogy.

Muchas cosas han cambiado desde entonces. Mientras retiro el plástico que envuelve perfectamente la cinta de Flash Beer estoy escuchando Sultans of Swing en un archivo MP3 que se reproduce en mi portátil; cuando retiré el precinto al Babaliba o al Profanation, Dire Straits sonaba en la cadena de música mientras un bocadillo de Nocilla y una Coca-Cola esperaban el momento de ser engullidos colocados obscenamente en un plato sobre la mesa, compartiendo espacio con el Computone, el gomas (al que por aquel entonces no se le conocía bajo este apelativo cariñoso) y la maraña de cables que los rodeaban. Como ruido de fondo, tras el punteo de Mark Knopfler, se escuchaba el inequívoco sonido de carga que emanaba de la cinta recién adquirida.

Después del ataque de nostalgia que acabo de sufrir y espero me perdonéis, lo correcto es analizar este juego e intentar dar o quitar motivos para efectuar el desembolso económico que supone su adquisición.

El juego (o, mejor dicho, los juegos, ya que consta de tres partes que se cargan independientemente cada una) lo podemos adquirir en España a través de Matra Corp., que ha importado una cantidad de ellos y los vende a precio de coste más los gastos, lo que supone un total de 6,54 euros, precio que considero muy asequible y, sobre todo, teniendo en cuenta que hace más de diez años que no se publica ningún juego para Spectrum. Tengo que decir en favor de Matra que, en mi caso, la cinta llegó perfectamente embalada en apenas dos días desde que se certificó el ingreso bancario y en perfectas condiciones. La otra opción es pedírselo directamente a los creadores del mismo, Weird Science Software, pero el precio será muy superior debido a los altos costes que supone enviarlo desde un país de Europa del Este y al pago efectuado por PayPal, que cobra comisión por ello. En la web de los programadores disponemos de información abundante sobre el juego.

La presentación física del juego podría ser la misma de cualquier título de Spectrum en sus comienzos: caja de cinta de cassette “estándar”, carátula que podía haber firmado DK'Tronics perfectamente, y la cinta con una pegatina indicando su contenido. Esto no quiere decir que desmerezca, ni mucho menos. Creo que el aspecto es de lo más acertado, evitando hacer abuso de la tecnología actual con montajes espectaculares a golpe de programa de retoque fotográfico. Después de retirar el plástico que retractila la caja, otro detalle de su cuidada presentación, nos encontramos con una cinta de cassette bien realizada, con una pegatina haciendo alusión al juego por ambas caras de la cinta (ver Imagen 1). La carátula, como decíamos antes, es atractiva. Se despliega en cuatro partes y nos muestra las instrucciones, tanto de carga como del juego en sí, escritas en inglés. En el extremo de la misma tenemos una pequeña doblez con una sorpresa que, si somos honrados a la hora de jugar, no utilizaremos. Dos detalles que me llamaron la atención y que tengo que destacar: en primer lugar la versión de Spectrum indicada para el funcionamiento del juego es la de un 48K, y es cierto. Cualquiera de las tres partes del juego funcionan correctamente en un modelo con la memoria indicada, pero si queremos escuchar la música en las dos últimas partes, deberemos cargarlo en un modelo de 128k, ya que están diseñados para hacer uso de las ventajas musicales que traían incorporados los hermanos mayores de la gama Spectrum. Otra aspecto que me llamó la atención fué la fecha del copyright que trae impresa, 1984. Si bien en la primera parte del juego figura esa fecha, los dos posteriores figuran como realizados en el 2003.


Cinta de Flashbeer

Cinta de Flashbeer



Pantalla de presentación de Flashbeer

Pantalla de presentación de Flashbeer


Todo el juego transcurre alrededor de la afición de nuestro compañero de correrías por el frio líquido ámbar, la cerveza. En el primero de los juegos la mujer del borrachín le esconde todas las botellas del preciado brebaje a lo largo de las 44 habitaciones que tiene la morada del matrimonio y el pobre hombre tiene que ir buscándolas. En la segunda entrega nuestros amiguetes nos organizan una fiesta con motivo de nuestro treinta cumpleaños… y otras 44 pantallas más. La tercera es la representación de una pesadilla. Encerrados en un castillo rodeados de fantasmas y botellas de cerveza que tendremos que ir cogiendo por las 13 habitaciones que componen el castillo. Con este simple argumento comenzamos nuestra aventura.

Esta tarea, que en principio parece fácil, se complica sobremanera en cuanto nos ponemos a jugar y empiezan a caernos piedras sobre la cabeza en la primera habitación. Si nos fiamos por esta pantalla, en la cual tenemos que ir despejando el camino dejando que las piedras se desplacen por su peso quitando el terreno que las sustenta, nos podría dar la sensación de que es un juego de pensar, en el que nos podemos tomar nuestro tiempo para superar cada fase, pero nada más lejos de la realidad. A la derecha tenemos un indicador del tiempo que nos queda para completar la pantalla con forma de un enorme vaso de cerveza, si nos quedamos sin cerveza, perderemos una vida. Y a partir de la siguiente pantalla hacen acto de presencia unos desagradables bicharracos que no hacen más que moverse a una velocidad endiablada y que intentarán evitar por todos los medios que calmemos nuestra sed. La mecánica de los tres juegos es la misma, incluso podrían haber hecho un único juego para los modelos de 128k con todas las pantallas reunidas. La diferencia más apreciable es que en las dos últimas entregas puedes variar la velocidad del juego, algo realmente útil.

Los gráficos del juego son simples y tienen el aspecto de las primeras creaciones que se hicieron para Spectrum (Imagen 3), pero cumplen con su cometido. Tanto el protagonista como los enemigos están formados por un sprite sin animar y las pantallas están realizadas con bloques repetidos del mismo gráfico. La verdad es que en este tipo de juegos poca importancia tiene el apartado visual, interesa más que la jugabilidad y adicción del juego sea elevada. Y se cumple en parte. Estás deseando pasar una pantalla para ver con qué diseño te encuentras, aunque me da la impresión que llegar a la última pantalla de cada juego es algo realmente difícil. La dificultad no es lo progresiva que un juego de estas características requiere para su correcto aprendizaje. La primera pantalla puede desanimar a más de uno por su elevada dificultad, y eso que no hay enemigos móviles en juego. El aprendizaje tenía que haber sido un poco más gradual. A esto le podemos unir que la respuesta a los controles no es muy precisa, y hay que ajustar al máximo la pulsación de la tecla, esto conjuntado con la gran velocidad a la que se desarrolla el juego y que el personaje se desplaza de ocho en ocho píxeles por cada pulsación de tecla es crucial. Eso sí, tenemos una amplia gama de controles para manejar a nuestro personaje, desde la conocida combinación “OPQA” (cuidado con el espacio que resetea la pantalla en la que estemos jugando para recomenzar en caso de que nos quedemos atascados), las teclas del cursor “5678”, o utilizar joysticks Sinclair o Kempston.


El aspecto es totalmente 'clásico'

El aspecto es totalmente 'clásico'


El sonido del juego se limita a unos chasquidos del beeper del Spectrum cada vez que algo sucede en la pantalla, y la música la escucharemos sólo durante el menú de selección de opciones, cuestión ésta que debemos agradecer bastante ya que, aunque bien realizada, sobre todo la de los dos últimos juegos en modo 128k, es bastante repetitiva y machacona (¿quien no se acuerda del Manic Miner?) como para estar escuchándola durante todo el desarrollo de la partida, con lo cual el ataque de nervios que nos puede dar intentando que no nos caiga la piedra en la cabeza a la vez que esquivamos a media docena de enemigos y la musiquita nos taladra el cerebro puede ser de campeonato.

En resumen, el regusto a juego de los primeros tiempos del Spectrum rebosa por los cuatro costados de la cinta y esto no es malo en absoluto. Pese a la simplicidad de sus gráficos y sonido, Flashbeer trilogy es un juego que suple esas carencias con un alto grado de adicción y que nos va a enganchar mucho tiempo delante del Speccy.

Es digno de elogio que a unas personas les apetezca hacer un juego y comercializarlo después de más de diez años de ausencia de desarrollos serios para Spectrum. Sólo por este motivo merece la pena el desembolso que supone, mínimo como comentaba al principio del artículo, y no nos queda más que desear que sigan creando nuevos juegos con los que pasar las tardes sentados delante de nuestro viejo ordenador. Otra reseña para Matra Corp tanto por animarse a importar una cantidad de estos juegos, como por el trato dado en la transacción comercial, digna de cualquier empresa que se dedique a esto profesionalmente.

Valoraciones
Originalidad: [ 7 ]
Gráficos: [ 5 ]
Sonido: [ 4 ]
Jugabilidad: [ 7 ]
Adicción: [ 9 ]
Dificultad: [ 10 ]


Miguel A. García Prada
Noviembre 2003
MagazineZX #4